Entrevista a uno de los más fieles seguidores de la Carrera del Día del Padre
“Nunca dejes de correr; si no puedes, trota; si no puedes camina; pero nunca abandones. (Agustín Ochoa)”
Corredores del Bosque de Tlalpan: ¿Cómo te iniciaste en la Carrera del Día del Padre?
Agustín Ochoa: Vi desde el periférico la primera edición de la carrera y en ese momento supe que iba a correr la segunda.
CBT: ¿Qué te hace seguir corriendo año tras año?
AO: El amor al Bosque, a la camiseta.
CBT: ¿Cuál es tu mejor recuerdo de la carrera?
AO: En la edición número 25 fue un verdadero placer que nos volviéramos a reunir todos los amigos, organizadores y participantes de las primeras ediciones.
CBT: ¿Cuál es tu opinión sobre los cambios en la carrera y en la asociación de corredores del Boque de Tlalpan?
AO: Todos los cambios han sido en beneficio de los corredores.
CBT: ¿Nos podrías regalar un pensamiento para los corredores?
AO: Nunca dejes de correr; si no puedes, trota; si no puedes camina; pero nunca abandones.
CBT: Muchas gracias y felicidades.
Carrera del Día del Padre es el medio maratón más importante de América Latina
“12 mil participantes y tres sedes en la edición número 31″
Entrevista con Roberto Álvarez, presidente de la asociación de Corredores:
Fuente: Canal 100
Juan Piña: “La del Padre es la carrera del año”
Con 258 maratones completados, este deportista excepcional y exitoso ejecutivo con más de 30 años de experiencia en el sector financiero considera que la Carrera del día del Padre es la más disfrutable de todas.
CBT: ¿Cómo has logrado combinar tus responsabilidades profesionales con la preparación para los maratones?
JP: Mis cargos me han dado la oportunidad de viajar mucho. Correr es una disciplina que se puede realizar en cualquier lado y no necesita equipo sofisticado. Echas tus tenis y ya, es lo único que necesitas. Al principio viajaba y me encontraba una carrera y la corría. Duermo muy poco, aproximadamente tres horas. Siempre he hecho deporte. De chico nadaba mucho y es curioso porque tenía muy mala vista, de hecho mi primer triatlón lo nadé con lentes pero tuve que nadarlo de perrito y poco a poco empecé a dejar los deportes acuáticos.
CBT: ¿Cómo le haces para entrenar las distancias que se necesitan para un maratón?
JP: He corrido tantos maratones que casi siempre los hago sin tener un entrenamiento específico.
CBT: ¿Cómo fue tu primer maratón?
JP: Me invitaron a participar en el maratón de Nueva York en 1986. Es un maratón que todo el mundo quiere correr pero, en mi opinión, no es el maratón apropiado para ser tu primera experiencia en la distancia. A mí me pasó lo que le pasa a muchas personas, terminé el maratón, colgué los tenis y no volví a correr en un año. No me fue mal para no haber entrenado: terminé con un tiempo de 3:42’. Al año siguiente mi hermano Jorge, que también corría, me invitó a correr el maratón de la Ciudad de México. Ese maratón sí lo sufrí porque lo corrí con uno de esos short viejos de tenistas que tenían costuras y me raspé las piernas e iba sangrando durante el recorrido. No me quería quedar con esa sensación así que volví a correr Nueva York y de ahí empecé a correr.
CBT: ¿Cómo es que lograste correr casi 260 maratones?
JP: El primer año corrí un maratón, el segundo corrí dos, el tercero corrí cuatro, hasta que empecé a correr tan seguido que llegué a correr por tres años seguidos 28 maratones al año. Corrí muchos back to backs, el sábado un maratón y el domingo otro.
CBT: ¿Pero eso no es malo para el cuerpo?
JP: Pues sí, pero siempre me dijeron que yo tenía una biomecánica para correr sin lastimarme. Había veces en donde yo corría un maratón, me iba al aeropuerto en shorts y medalla, y me cambiaba en el baño del avión. Llegué a correr un sábado en Europa y al otro día en Ohio. Lo más que llegué a correr fueron cinco maratones en dos semanas. Yo sé que hay gente que ha corrido más maratones que yo, pero yo siempre salía a correr y nunca a caminar, lo hago de forma competitiva y en general hago buenos tiempos.
CBT: ¿Cuál ha sido tu mejor tiempo?
JP: Mi mejor tiempo es 2:47:50.
CBT: ¿A qué edad empezaste a correr?
JP: Empecé tarde, a los 35 años, pero siempre me ha divertido mucho correr.
CBT: ¿Cuál es el maratón que mas has gozado?
JP: Los que más gozo son los rurales. El que más he disfrutado es el de la Antártica. Es muy complicado porque hay que cruzar el estrecho de Drake y se corre aproximadamente a 30 grados bajo cero. Por la parte sentimental también disfruté mucho el maratón de Disney World porque fue mi maratón número 100 y el primero de mis hijos, además de que me acompañó un grupo de 101 corredores para celebrarlo.
CBT: ¿Qué maratón exótico recomiendas?
JP: Los maratones dentro de las reservas en África. Hay uno en Lewa que es impresionante porque corres dentro de la reserva junto con los animales, hay un helicóptero que vigila a los animales pero no deja de ser peligroso.
CBT: ¿Cuál es el maratón que más has sufrido?
JP: Mi segundo maratón, que fue el de la Ciudad de México. Otro muy difícil es el de la muralla China por la dificultad de la ruta, la temperatura del ambiente y la piedra negra sobre la que corres.
CBT: ¿Cuál ha sido tu mejor anécdota en un maratón?
JP: En el maratón de Nueva York entré a un baño portátil pero no puse el seguro, alguien abrió pensando que no estaba ocupado y después azotó la puerta, lo que hizo que se quedara el pasador atorado. Me puse a mover el baño para llamar la atención hasta que me vio un policía quien pudo abrir la puerta después de 22 minutos. El policía no me dejaba ir porque tenía que hacer un reporte pero me fui corriendo. Mientras cenaba con mis amigos vimos en la televisión el reporte del policía en las noticias. A la mañana siguiente me contactó un reportero, de uno de los periódicos nacionales, para saber si quería relatarles la historia. Les dije que el reporte del policía era correcto y terminaron publicando un artículo.
CBT: ¿Cuál es tu meta a futuro?
JP: Seguir corriendo. Disfruto mucho correr solo o con mis amigos y mientras pueda seguir corriendo me gustaría continuar. No tengo una meta concreta.
CBT: ¿En dónde corres?
JP: Entreno en Ciudad Universitaria y en el Bosque de Tlalpan, me gusta mucho correr por los senderos del bosque.
CBT: ¿Qué sientes cuando corres?
JP: Cada vez que cruzo la meta de un maratón se me salen las lágrimas.
CBT: ¿Cuántas carreras del Día del Padre has corrido?
JP: No llevo el registro, pero son muchísimas.
CBT: ¿Qué es lo que más te gusta de la carrera del Día del Padre?
JP: La convivencia. Es una carrera que te permite correr con toda la gente con la que normalmente corres en la semana. Hay muchas otras carreras, pero en el momento en que tú dices “vamos a correr en [el circuito] Gandhi”, hay unos que van y otros que no van. En cambio, la del Padre es como tu carrera. Es en donde realmente te puedes poner la camiseta y decir “es mi carrera, es donde yo puedo ir con todos mis amigos”. Entre mi grupo de amigos siempre esperábamos esta carrera y después nos íbamos a celebrar a mi casa.
CBT: ¿Qué experiencia recuerdas de esta la carrera?
JP: Tengo muchos recueros padres. Cuando mis hijos empezaron a crecer me llevaban agua.
CBT: ¿Tienes alguna mala experiencia con el evento?
JP: Es en la única carrera en la que me he enfrentado a la pared, yo lo atribuyo a que un día antes había comido muchos tacos al pastor y estaba muy mal del estómago.
CBT: ¿Tienes algún mensaje final para la comunidad de corredores?
J.P: La carrera del Día del Padre para mi es la carrera del año, olvídate de los maratones, es una carrera que sales a disfrutar.
Tres generaciones corren en el Día del Padre
Experiencia y juventud a lo largo de 21 kilómetros
Samuel McKelligan es el líder del equipo. Ha corrido la carrera del Día del Padre desde 1981 y ahora lo hará junto con su hijo y su nieto. Su hijo tenía 25 años la primera vez que corrió con él el medio maratón del Día del Padre.
La historia comienza porque su hijo quería correr el maratón de Nueva York. Así que, provechando que trabajaban juntos, el señor McKelligan y su hijo comenzaron a entrenar. Han participado en el famoso maratón varias veces y en una ocasión, llegaron desvelados a la línea de salida por haber asistido a la puesta en escena de Cats, el musical de Broadway.
La familia McKelligan tiene tradición en el deporte pues desde joven, el jefe del equipo disfrutaba ir a excursionar en los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatéptl. Comenzó a correr en la época de Emile Zatopek para adquirir mejor condición y nunca lo dejó. Para él la carrera es un descanso, un tiempo en el que puede pensar tranquilamente. Ahora, comparte esta pasión con su familia. Dos de sus hijos hacen triatlón y han participado en el Ironman, quienes también han corrido con él en la carrera del Día del Padre. Comenta que en algunas ocasiones, tanto su hija como su hijo, han regresado por él para terminar la carrera juntos.
Samuel McKelligan ve la carrera del Día del Padre como un meta y un reto personal que hace año con año. El próximo domingo compartirá por primera vez con su nieto, una tradición familiar que espera seguir disfrutando.
Los expertos de la carrera del Día del Padre
Los corredores con más experiencia comparten sus anécdotas y recomendaciones para los novatos
Eran las 9 de la mañana de un sábado y en la mesa estaban reunidos cinco hombres de diferentes edades vestidos con ropa deportiva. Todos ellos tienen algo en común: son fieles corredores de la carrera del Día del Padre. A menudo se reúnen para desayunar y conversar después de haber ido a entrenar al Bosque de Tlalpan. Entre ellos se encuentra el señor Guillermo Agudelo, uno de los primeros organizadores de la carrera.
Juan José Luna cuenta que ha corrido casi todas las ediciones del medio maratón del Día del Padre. Sólo ha faltado a cuatro por haber estado a cargo de la organización o a causa de una lesión. Ha jugado veinte años tenis y tiene amigos corredores, quienes lo invitaron a unirse al grupo y entrenar para la carrera del Día del Padre, pero él consideraba que entrenar un año para un evento era absurdo. Ahora reconoce que la preparación es la base para poder disfrutar cada uno de los 21 kilómetros de la carrera. Y es que correr tal distancia no es cualquier cosa. Luna comenta que el día que su hijo la corrió, aprendió a respetarlo más.
Manuel Alatorre comenzó a correr porque después de pasar a dejar a sus hijos a la escuela tenía tiempo libre. En la carrera no sólo encontró una manera de estar en forma, sino un grupo de amigos que lo animaban a mejorar cada día. Participó por primera vez en el tradicional medio maratón en 1989 y desde entonces sigue festejando el Día del Padre como más le gusta: corriendo.
A Luna le gusta la carrera del Día del Padre porque es un evento en donde se integra el deporte, la familia, los amigos y los vecinos. Recuerda que los 6,000 paquetes de la carrera de 1988, se armaron con la participación de todos los miembros de la familia a través de una cadena de producción.
Adolfo Alcocer, el miembro más joven del grupo, dice que el medio maratón del Día del Padre es diferente a los demás por tener un valor simbólico especial, pues la fecha se presta para que sea algo familiar. A lo largo de la carrera se pueden identificar a los papás que van corriendo con sus hijos. Comenta que ha tenido la oportunidad de ver correr a tres generaciones juntas: el abuelo, el padre y el hijo. Reconoce el gran esfuerzo de los primeros organizadores quienes han hecho la carrera con el corazón.
Los ingredientes de la carrera: los participantes, la ruta, las medallas, las playeras, el agua, los voluntarios, los amigos, la familia, las porras. Y es que la carrera del Día del Padre se ha vuelto una fiesta. Los corredores comentan que antes era aburrida porque había tramos en los que se iba solo y el recorrido se volvía muy pesado. Ahora ya casi no hay espacios libres en la calle. La gente anima a los corredores, lleva música y agua.
Finalmente, los corredores piden comprensión por parte de la familia porque después de haber corrido el medio maratón los participantes necesitan descansar. El festejo debe reanudarse después de dormir un rato.
Los expertos recomiendan:
- Haber hecho una base de trabajo de mínimo 3 meses
- Haber corrido, como parte del entrenamiento, una distancia mayor a 21 km en más de dos ocasiones
- Mantener un ritmo constante a lo largo de toda la carrera
- Cuidar el paso porque la segunda parte de la carrera es subida
- Considerar la carrera como un reto, no como un problema
- Pedir a la familia apoyo, paciencia y comprensión pues correr 21 kilómetros es agotador
- Disfrutar la carrera
Mucho ánimo y suerte para todos los corredores.


Angel














